martes, 10 de abril de 2012

Un recuerdo no olvidado

A veces me siento como una sombra en la pared, como un reflejo en el espejo, como un recuerdo no olvidado. 


Soy el fantasma de la chica que le rompió el corazón, soy la que paga las consecuencias de su sufrimiento.


Y me miro a mi misma, mientras él me está viendo, y mi pelo oscuro se torna castaño, mi cara se alarga y mi cuerpo se estira. No soy yo. Soy tan solo un mero fantasma de su pasado, el fantasma de alguien a quien él añora, una sustituta,... Soy el clavo que saca otro clavo, tristemente. 


Da igual cuanto yo diga, más de lo que ya he dicho; da igual cuanto yo haga, más de lo que ya he hecho; da igual  cuanto yo desee, más de lo que ya he deseado, porque si él no se esfuerza no la olvidará.
Es cierto que él está conmigo, pero empiezo a temer que su corazón no. Su corazón se encuentra en algún lugar desconocido, flotando en algún sitio oscuro sin saber a dónde ir, entre la línea del recordar y del avanzar.


¿Entonces qué hacer? No existen manuales para estas situaciones. Cuánto amor, y cuánto dolor,...
Todo lo que he hecho, todo lo que he arriesgado, todo en lo que he confiado,... Las decisiones que he tomado, todo lo que le he amado y lo que me quedaría por amarle,... ¿todo se echará a perder? 


Las dudas me envuelven estos días tan fuertemente que me asfixian, y sin oxígeno un corazón no puede latir.


La felicidad jamás dura para siempre.

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