lunes, 31 de diciembre de 2012

Adiós Año, Adiós Recuerdos

Hoy quería visitar por última vez la fuente, pero no lo he hecho. No porque no quisiera, sino porque no he podido. Quizás vuelva algún día, como tarea pendiente, pero mi deseo era cerrar un libro completo llamado 2012, con todo lo que ello incluye. De todos modos, lo cerraré.
Reconozco que tu mirada sorprendida fue como un masazo en el alma, fue como un viaje al pasado, el cual vivo además cada noche, recordando involuntariamente. Pero tengo que aceptar que las cosas no cambiarán, y tengo que quererme a mi misma.


Por eso hoy he puesto a lavar la camiseta que olía a tu suavizante de la ropa, la cual guardaba. Por eso hoy he decidido despedirme de tu dulzura incuantificable y de tus ojos color del bosque.
Y me ha dolido que no te hayas preocupado en saber cómo estoy, o en preguntarme por qué, o en felicitarme simplemente. Yo no lo he hecho por lo que es obvio. Tú no lo has hecho porque... no sé por qué. ¿Por no hacer daño? Pues no sé qué es peor...

No hubo día ni noche que no te haya pensado desde el 29 de octubre, y he luchado mucho con mis sombras y demonios interiores para no pensar en ti, para seguir con mi vida y conocer gente nueva... Y me ha costado, y me está costando, pero lo conseguiré.

Quiero expresar todo lo que siento aquí, porque será el último mensaje que te dedique. Una vez traspase el umbral del nuevo año ya no existirás; serás un recuerdo que se rompe en mil pedazos y se difumina en el aire, como el polvo o la niebla. Y duele muchísimo hacer eso contigo, porque has sido la persona que más me ha marcado en mi vida, pero he de hacerlo. Hay veces en las que tienes que elegir entre superar o enfermar, y no yo no pienso enfermarme por nadie...

Y sé que no eres mala persona, al contrario, eres estupendo y especial, y sé que quizás lo hiciste por amor o cariño, y que puede que fuera demasiada responsabilidad para ti dado todo el contexto de tu vida. Así que... no tengo nada que reprocharte, salvo que dijeras palabras y promesas que no tenías que haber dicho o prometido. Pensé que eras el último, el último de verdad...
 Un consejo para el futuro: no lo hagas más; no se lo hagas a la próxima chica. Y sé que me dolerá a rabiar verte con otra en un futuro (o no, quién sabe), pero tampoco le deseo el mal a una chica ajena y desconocida. De todos modos, algún día tú también me verás con otro de la mano, y creo que te arrepentirás (o no, quién sabe).

Y sí, aún te amo. Es triste y patético admitirlo, pero puestos a ser sinceros... Pero estoy muy enfadada contigo... A ratos una cosa, a ratos la otra... También quería pasar el fin de año contigo... además de todas las navidades,...
Pero  he comprendido que no todo en la vida sale como desearías, y que cuanto antes esa idea se acepte, mejor. Y además, también me he dado cuenta de que merezco ser feliz, sola o acompañada, eso da igual.
Algún día, ya te aviso que bastante lejano, nos encontraremos de nuevo y esa vez, ya curada, podré saludarte sin sentir nada más que simpatía. Pero ahora, querido amigo, no puedo.
Fue mágico y maravilloso, pero solo fue.

Si te interesa saberlo..., y ya que no hablaremos en  bastante tiempo (si es que volvemos a hablar), puede que me vaya a Italia de Erasmus, y me pierda de todo lo vinculante a cualquier historia posible.Ese es mi mayor deseo: perderme, empezar de cero. No lo sé. También quiero hacer cosas nuevas que no me atrevería a hacer, como tirarme en paracaídas. Es una locura que tengo en mente, y sé que en el momento de tirarme no querré hacerlo, porque me dará miedo, pero lo haré =)


Y así con todo lo demás de la vida. Sin embargo, ahora con más cabeza y solo una pizca menos de corazón.

Te deseo un feliz año, no un feliz año típico, como desea todo el mundo, sino un año repleto de solución de problemas, de adquisiciones nuevas, de metas profesionales y formativas que se van cumpliendo. No sé si desearte amor..., pero si lo encuentras,...bueno...cuídalo.

Sé feliz. Yo lo haré.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Silencio...

El silencio vale más que mil palabras, o eso cuentan...

Una mirada confusa y sorprendida, que me hace sonreír y llorar a la vez. Lo que daría para saber qué significa es amirada..
Yo...Incredulidad,... Indecisión,... Pero decido seguir. ¿Para qué detenerme? Bastante daño ya me hago recorriendo caminos a propósito solo para ver si la suerte me sonríe y me deja ver al fantasma, al recuerdo, a la ilusión de mi pasado. Alguien que está y no está a la vez.



Algún día tendré que negarme a parar... ¿no? Algún día tendré que superarlo. Qué remedio... Porque da igual lo que sienta mi corazón, y da igual los recuerdos que me vuelvan a la mente cada noche; no tiene importancia. No tiene importancia que no pase un día sin recordar. Ni un solo día, en contra de mi voluntad. Nin un solo día.

Sin embargo, déjame unos días más, hasta el nuevo año, para seguir hiriéndome a mí misma. Solo unos días más...

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Codigo Morse: _ /. //_ _._ /.._ /.. /. /._. /_ _ _ //_ _ /.._ /_._. /.... /_ _ _ /


Aún te quiero - STOP.
Te echo de menos - STOP.
La Navidad es una mierda sin ti... -STOP.
Sin ilusión -STOP.
Sin ganas de escribir -STOP.

martes, 11 de diciembre de 2012

Túnel a ninguna parte


"Quería encontrarte hace mucho tiempo pero siempre decía que eso no se busca, que llega solo sin darte si quiera cuenta. Gracias por llegar."
[...]
"Todo esto y muchísimo más son pruebas de que eres tú la persona que el destino, en el cual antes no creía, tenía preparada para mí y, si el destino nos unió, ¿quiénes somos nosotros para separarnos?".


...



martes, 4 de diciembre de 2012

Puta hipocresía...


Me jode ser hipócrita. Pero más me revienta tu hipocresía. Tu frialdad. Tu risa falsa, la cual me revienta más si es verdadera.

La gente no se da cuenta de que no se deben hacer promesas que no se pueden, o que ni siquiera se piensan, cumplir.

¿El amor hoy en día existe? Empiezo a preguntármelo seriamente...

Yo solo quiero sentirme bien conmigo misma, ordenar mis ideas, ser capaz de olvidar bien, para no volver a recordar cuando no quiera ni deba. Quiero ponerle un candado a mi pasado  y no caer más en él. Pero es difícil. Nunca había sido tan difícil. No sé si se debe a la intensidad de lo vivido, a lo que sentí, a que pensaba que las cosas seguirían así por el resto de mi vida, o a que todo pasara en contra de mi voluntad.

Luego me disloqué y cometí algunas locuras de las que no sé si me arrepiento, o no...  Lo sé, yo también soy una hipócrita; asquerosamente hipócrita. Pero, ya sabes, todo el mundo tiene algo que decir, aunque tengan que callar también.

Me siento frustrada y perdida. La poca luz que me alumbra es muy tenue.

Ya no le encuentro sentido a las canciones de amor, y cada pequeña cosa me recuerda a algo.
Cuando intentan hacerme una promesa miro mal a la gente. Y más si se trata de promesas de meñique.

"Podéis meteros las promesas de meñique por el ****" - le grité a mi colega de clase el otro día, cuando quería prometerme con el meñique que nos pondríamos al día con una asignatura bastante asquerosa. Se rió, pero supongo que no entendió el por qué.

Te odio. Odio que hayas dejado tu recuerdo impreso a fuego en mi corazón, porque no hay día que no te recuerde,... y no quiero hacerlo. No hay día que no vea la marca del pasado en mi piel. No soporto la idea de recordar que, después de mucho tiempo con nubes negras en mi cabeza, fui intensamente feliz. Era feliz. Feliz de verdad. Lloraba de felicidad a veces. Por eso es difícil..., porque trato de aceptar que me arrebataron esa felicidad sin hacer nada que lo justificara. Esa felicidad que brillaba hasta el último día.
En mi ignorancia fui feliz...
Odio también eso, porque me demuestra que la ignorancia da la felicidad, y yo estoy rotundamente en contra, desde siempre, con esa afirmación. Mis esquemas se rompen.

Y por todo esto tu hipocresía es repulsiva. Tanto que me hace vomitar, y duele. Sonríes como si nada hubiera pasado. No te inmutas ante palabras dañinas. Que cierto es que la indiferencia es la bofetada más fuerte... Lo más gracioso es que la culpable no soy yo, y aún así pago por... aún no sé por qué.

No te deseo el mal. Pero cómo me gustaría que sintieras lo que yo sentí en aquel momento durante un solo minuto...