domingo, 27 de mayo de 2012

Arriesgarse o morir


Gracias por simplemente aparecer en mi vida.
¡Amo al destino!
http://www.youtube.com/watch?v=L1AAakt2w6g&feature=related


¡Qué locura!
¿Quién me iba a decir esto a mí? Y ni si quiera sé qué es lo que está sucediendo exactamente.
¿Dé dónde saliste tú? Tan raro y cambiante... Tan divertidamente pícaro y dulce  a la vez. Me haces sonreír.
Yo no sé que está pasando, de verdad, ni qué pasará, solo sé que despiertas en mí sonrisas y que me hiciste sonreír cuando ni siquiera tenía ganas de hacerlo, cuando creía que no podría volver a tener una sonrisa en mis labios. Gracias, porque da igual lo que pase.

Qué locura. No paro de repetírmelo, una y otra vez.

¿Quién eres? ¿Qué has hecho en mi? ¿Dónde está todo lo que pensaba antes de que aparecieras sin previo aviso? ¿Se ha borrado todo lo que sentía? De un plumazo ya no siento dolor. Y me encanta.

¿Te preocupa lo que sienta? No te preocupes por el pasado, si tan siquiera yo me preocupo ya. Cuando alguien decide renunciar a su pasado por ti..., hay que valorarlo. Pero si las personas no renuncian a su pasado por ti, entonces esa misma persona no tiene derecho a estar ni en tus
recuerdos.
 Así que por eso cada día me digo que no vale pena, y renuncio a los recuerdos.
Y me prometo a mi misma no ser igual que esa persona. Yo no soy una cobarde.

Tengo miedo, sí, pero eso no me impide vivir y sentir, soñar, ilusionarme,... Jamás dejaré de hacerlo. No quiero dejar de hacerlo, porque significaría renunciar a conocer gente como tú. Alguien que sé que vale mucho más de lo que él mismo piensa.

Quitémonos el miedo y lancémonos a la aventura, ambos. Así, sin conocernos, sin saber qué pensamos, como dos auténticos locos desconocidos. Quizás actuar locamente sea la fórmula secreta para encontrar la felicidad. Sin pensar. Sin esperar. Sin planear...

Gracias, simplemente por aparecer en mi vida.


jueves, 24 de mayo de 2012

Algo que escribí hace bastante tiempo...


Apreciar lo imprescindible, ignorar lo prescindible.
Es fácil hablar desde fuera. Siempre lo hacemos; mal hecho, por si cupiera la duda.
La gente no entiende a la gente.
Entre su esfuerzo por comprender lo que sientes, y entre tu impotencia porque no lo consiguen, existe una fina línea, casi invisible, llamada hipocresía. Engañamos a los demás y nos engañamos a nosotros mismos.

Decimos un “sí” cuando queremos decir un “no”, y decimos “te odio” cuando en realidad queremos decir “te quiero”.

No aceptamos la verdad, pero creemos que sí lo hacemos.

Por otro lado, los demás también nos engañan a nosotros. Dicen que entienden lo que sentimos, que saben por lo que pasamos, y te dan consejos que de poco o nada sirven.
Hipocresía porque parece que las personas de este mundo son felices diciendo algo y haciendo lo contrario. No existen promesas. Ya no valen nada. Bueno, por valer…, pocas cosas valen ya. Ni siquiera el amor vale ya algo, pero si cuesta: cuesta regalarlo, cuesta que te lo regalen.
Y la hipocresía está ahí cada vez que miras a alguien y piensas << que imbécil>>, cuando alguna vez pensaste <<que perfección>>. No somos sinceros ni con nosotros mismos. En nuestro intento por deshacernos de nuestras cadenas nos convertimos en nuestro propio carcelero. Tiramos la llave al otro lado del lago. No podemos ser sinceros con el mundo, no siempre, no más veces de las necesarias.
Queremos decir tantas cosas que llevamos dentro… Echar en cara todo lo malo, porque lo bueno ya lo dijimos una vez. Y ya no hay más cosas dulces que poder decir, porque simplemente ya no existen.
Y, cuando llega un punto en el que no podemos ser sinceros y expresar la decepción, la alegría, el anhelo, o la rabia, toca callar.
Callar lo malo, o lo bueno, que querrías decir, porque no merece el esfuerzo de vencer a tu conciencia. Así que, simplemente, olvidar es lo mejor.

Apreciar lo imprescindible, ignorar lo prescindible.

Desaparece ya

Como odio echarte de menos...
Harta de soñar contigo, de crear una falsa realidad en mis sueños para poder estar juntos. Desaparece ya, por favor.

Que desaparezca el recuerdo de tus besos, de ese lunar en la mejilla que tanto me encantaba, de esa forzada sonrisa de niño pequeño, de cuando te mojabas las mejillas fingiendo que llorabas para hacerme reír, de la forma en la que me preguntabas si te quería, de los deseos hechos a las estrellas fugaces, de las miradas que lo decían todo, del deseo contenido, de la sensación del agua caliente y la espuma, de las risas en la pelea de almohadas, de la letra de las canciones dedicadas, ...de los falsos "te amo".


Vete de mi cabeza, ...vete ya de mi corazón.

Como me gustaría estar tan bien como lo estás tú ahora. Sí, sé que ya no hablas de mí, que ya no te preocupa si quiera el cómo me encuentre,... Siempre en tu cara una sonrisa, como si la cosa jamás hubiese sido contigo, ni conmigo..., como si yo nunca hubiese existido. Pero supongo que eso era lo que buscabas...
Y ya no quiero torturarme más pensando en un por qué, en una respuesta lógica. Quiero dejar de echarme la culpa a mí misma, cuando sé que no la tuve. Si la hubiese tenido quizás habría sido más fácil para mí llegar a una conclusión; tendría menos dudas. Pero tú me has querido demostrar que fui la única que sintió algo real, ¿si no como explicarías que yo ya esté fuera de tu corazón, fuera de tu cabeza?
Me sorprende como la gente es capaz de romper un vínculo y olvidar con tanta facilidad. Llega a preocuparme que seas capaz de eso... Aunque, pensándolo mejor, cuando no has amado de verdad, cuando solo has estado ahí para pasar el rato, llega a ser normal.

Vete, ya no quiero saber más de ti. De una persona que juega con el corazón de los demás... Vete y, por favor, ya no vuelvas más.

jueves, 17 de mayo de 2012

Extraña puesta de sol

Si vas a leer esta entrada, hazlo con esta canción. Si no, no la leas (risas).
http://www.youtube.com/watch?v=oRdbvGgPPiw&feature=related


Los días pasan. Uno tras otro sin encontrarles sentido. Aunque ya no caminan tan lento..., pero aún no han recobrado su velocidad normal, como la que tenían antes.

Supongo que me estoy curando poco a poco, claro que todavía duele, y dolerá...
El hecho de darme cuenta de muchas cosas me ayuda, pero no tanto como desearía.

Es curioso,... Hasta hace cuatro días te habría vuelto a entregar mi corazón si me lo hubieses pedido, pero ahora ni me lo planteo. Y sí, reconozco que lo tenías hasta hace nada, pero ya no. Si te sirve de consuelo, yo tampoco lo tengo ahora mismo; debe de estar deambulando por ahí..., perdido, reflexionando,...

Y no te ofendas, pero no creo que lo merecieras.

Cuando miro atrás hay cosas que encajan más que antes y comienzo a preguntarme si de verdad era eso lo que quería en mi vida. Ahora veo lo que realmente eras. Y no, no eres malo; eres una gran persona, pero no para mí. Y a cada hora veo algo nuevo en ti que hace que poco a poco te mire y no te reconozca. Parece como si aquel chico hubiese sido otro, como si hubiese desaparecido. Te has convertido en un completo extraño.
Echaré de menos a quien eras, pero no a ti...

Mirar la puesta de sol... sin que nada importe más que eso.

Creo que merezco algo mejor...

Es extraño y duele decirlo pero, si así eres realmente, me alegro de que ya no formes parte de mi vida.



Ahora solo quiero olvidarte.

domingo, 13 de mayo de 2012

Y no vuelves...

Estaba llorando.  Es algo que hago mucho últimamente. Cuando pensé en salir de aquí, en llamar a alguien para no estar sola. Me pregunté quién es esa persona con la que me sentiría mejor y encontraría la calma... Busqué en mi mente el nombre de algún amigo o amiga...
Pero me sorprendí...cuando descubrí que nadie podría darme la paz que necesitaba, ...solo tú.

 Me di cuenta de que solo tú puedes dejar de hacer que llore...  Mi corazón está destrozado... Y más se daña cuando pienso una y otra vez en que no hay forma de hacerte volver...
 Da igual cuan buena sea, cuanto me enfade contigo, cuanto te diga, cuanto intente solucionarlo o hacerte entrar en razón, nada puede hacerte volver ya... Me siento como si hubieras muerto y ya no pudiese volver a tener nada de lo que teníamos, como si fueses celestialmente inalcanzable...perdido...

 La gente me dice "cuenta conmigo", pero no se dan cuenta de que no quiero ser leída o escuchada...
 Repetir la misma historia no hará que vengas a buscarme... No quiero contar con ellos.  ¡¡No quiero eso de ellos!! ...¡Solo quiero que sean capaces de hacer que vuelvas! Y si no pueden hacerlo, que al menos me digan la solución definitiva para olvidarte...
 Sé que he estado mal otras veces por otras personas, pero a ninguna le di tanta importancia real en mi vida. Ninguna me dio tanto con tan poco. Ninguna me devolvió algo que creía perdido: a mi misma, mi auténtica forma de ser. Pero ahora te la has vuelto a llevar contigo...
 Salgo, hablo, río, sí... pero al final siempre estás en mi mente. Porque no he solucionado nada..., solo lo he tapado con arena, con falsas sonrisas que, al final, no sirven para nada...


 Me siento tan impotente... Tan sola...sin ti...  

sábado, 12 de mayo de 2012

Surf

Hoy ha sido mi primera vez sobre una tabla, aunque... 
en realidad pasé mas tiempo cayéndome que otra cosa.
 Después de caerme no sé cuántas veces, y después de tragar una cantidad desconocida de litros de agua, logré ponerme en pie. Y la sensación fue genial. Fue lograr algo después de estar luchando para conseguirlo. Algo que no conseguía desde hace mucho tiempo...

 Al principio el surf no es tan bonito como lo pintan en las películas, os lo prometo. Estaba súper cansada, me dolían los brazos de remar y de impulsarme para intentar subirme. Me dieron tirones por todos lados. Y casi me rindo. Me sentía patosa y patética por no poder ser capaz de ponerme en pie encima de la tabla cuando los demás sí. Sin embargo, cuando me relajé, me senté en la tabla, y lo hice todo despacio y calmada, fue cuando hice el mejor esfuerzo y, como dejándome llevar, sentí la ola y me puse encima de la tabla. El tiempo que estuve de pie no fue muy largo, porque la ola no duró mucho tiempo. Aún así fue fantástico sentir la sensación de sentirme capaz  ¡después de todo mi esfuerzo! La ola me llevó y por un momento, en vez de mi enemiga, fue mi amiga. Estuvo ahí conmigo, guiándome. Lo que sientes cuando eso pasa, sí que es como dicen en las pelis...

 Y yo... no pensaba en nada más. Solo en eso. Solo en las olas y en quién tenía al lado para no darle. Y eso..., eso fue lo realmente maravilloso y lo que hizo que quiera volver. Los problemas desaparecieron por arte de magia... Mi mente solo estaba allí.

No existía ni nada ni nadie más... 

Solo yo. Solo yo... ¡Solo yo misma!

viernes, 11 de mayo de 2012

Las fases de mierda que todo el mundo odia.

 Ayer era uno de esos días de mierda en los que claramente preferirías no existir. Da igual hacia donde mires, en esos días todo te parece una mierda. Estoy indignada, lo admito, y con razones. Los del 15-M no saben aún lo que es estar verdaderamente indignada (risas).


 Estando en clase, y tratando de escribir algo real, gracioso, y que a la vez pudiera hacerme aliviar esa sensación sin nombre tan negativa, se me ocurrió un proceso por fases por las que siempre paso cuando me suceden cosas así. En general, son aplicables a la amistad y al amor.  Seguro que en alguna se sienten asquerosamente identificados...


PRIMERA FASE: ESTAR TRISTE.
 Esta es la primera fase cuando te das cuenta de que nada ha salido como esperabas. Mientras estés en ella no podrás parar de llorar.


SEGUNDA FASE: ESTAR DECEPCIONADA.
 Dista un poco de la primera fase en que ya no lloras tanto. En esta fase no paras de preguntarte "por qué", "qué fue lo que os paso", o cosas por el estilo.  Empiezas a recordar todos los momentos buenos hasta quedar exhausta. La decepción experimentará una metamorfosis que nos lleva hacia la tercera fase.


TERCERA FASE: ESTAR INDIGNADA Y FURIOSA.
 La indignación es peor que la decepción. Digamos que la decepción está mas ligada al dolor, mientras que la indignación viene acompañada por... la furia, el cabreo, el "menudo cabrón de tío". Aquí no puedes parar de mandarle a la mierda. Sabes que aún le quieres, pero sobre todo por esa razón es por la que desearías partirle la cara. ¿Cómo pudo fallarte así cuando lo diste todo y más?  Menudo capullo.


CUARTA FASE: ACEPTACIÓN DE LA REALIDAD.
 Finalmente, no te queda otra opción que aceptar la realidad. A veces te invade la nostalgia, pero rápidamente vuelves a ser consciente de lo que sufriste, dándote cuenta de que no vale la pena estar así, volviendo así a tu vida normal. Puede durar semanas, o meses. Con el paso del tiempo llegaras a la quinta fase.
 *Nota: Esta es la fase más larga y de la que más cuesta salir; lo mismo ocurre con la primera fase.


QUINTA Y ÚLTIMA FASE: ¿QUIÉN ES ESE?
 Ni te acuerdas de él. De hecho, es probable que ya tengas nueva pareja y estés la mar de feliz. Si esta es tu situación... ¡Felicidades! Lo has superado.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Te odio. Te quiero.

Te odio y te quiero a la vez. 


Es contradictorio...


Te odio porque me has dejado aquí abandonada cuando yo te amé, porque me has hecho daño, y cuanto daño... Pero también te quiero por todo lo que me devolviste, por los momentos vividos, por los sentimientos que yo sí te entregué.


 Es una mezcla entre querer darte una bofetada de resignación, y entre querer correr hacia ti y lanzarme a tus brazos y no separarme más nunca de ti. ¿Pero de qué serviría? De nada... Porque nada hay, y nada hubo. 


 Me corroe la decepción por dentro, y el amor a la vez. Es como mirar hacia todos lados y solo ver cuatro paredes. Desesperada trato de encontrar una salida. Pero no la hay. Ya no hay nada más. Solo hay lo que hay, las cuatro paredes sin puerta. La realidad es esa.


Y yo que pensaba que ya había sufrido a lo grande... Descubrí que no. 
Tú, aunque has sido la mejor historia de mi vida, también has sido la más triste.


Y duele, por supuesto que duele. Porque la vida cambia sin más, tan rápido que si no te adaptas mueres. 


Yo. Ahora simplemente yo, a secas, a solas. Muy malherida, pero no muerta. Nunca muerta...

domingo, 6 de mayo de 2012

Corazón roto.

A veces no nos damos cuenta de que algo está pasando hasta que nos explota en la cara. Es entonces cuando dices "¡vaya! qué sorpresa...".
 La cosa es que las sorpresas no siempre son agradables.


Así que, dispuestos a ignorar lo que nos ha hecho daño, seguimos con nuestras vidas día tras día, como si nada hubiera pasado. Ahora ya no tiene sentido seguir engañándote, porque simplemente la realidad supera a la mentira. De nada vale fingir o intentar arreglarlo.


Intentamos no juzgar las cosas, pero es lo que hacemos todo el rato; lo hacemos cada vez que nos preguntamos "cómo" o "por qué".  Da igual los esfuerzos que hagamos... ¿Hasta qué punto somos capaces de no pensar en lo que no queremos pensar?


Poco importa cuando la mentira se acaba y el río vuelve a su cauce. El cauce de siempre. El que siempre había tenido antes de engañarse. Antes de que una intensa tormenta lo hiciera desbordarse y rellenar todos los recovecos de un valle hastío que floreció con su agua. Pero ya no hay más lluvia..., ya no hay más agua, y las plantas y las flores sin agua se secan, se marchitan, y mueren. Como el amor.


-"Que pena. Esperaba que floreciera un oasis y creciera con  fuerza y valentía".
 Es lo único que puedes pensar. Y duele que esa idea se fuera con las nubes de la tormenta. Pero comprendes que volverá a llover algún día, aunque no desees otras gotas de agua distintas a las que ya tenías.
Así que sigues con tu cauce, y sabes que llegarás a otro buen lugar.


Para ese entonces, el oasis crecerá en otro lado.