viernes, 22 de noviembre de 2013

La niebla...

Ilustración de Benjamin Lacombe
Amplía tus fronteras, olvida tus miedos, entierra el pasado y también el futuro, olvida quién fuiste e incluso quién eres.
 Concéntrate en quién quieres ser, en cómo quieres que te vean los demás y en cómo te verás tú mism@.
 Centra tus esfuerzos en cerrar los ojos y disipar la niebla, en alzar las manos y tocar lo invisible.

 Y recuerda que no habrá nada que no quieras que haya, porque somos capaces de dibujar el mundo a nuestra manera; puedes construir tu verdad, y eso es más que suficiente. Pero si vas a hacerlo, procura que esa verdad sea buena. Es lo único que vale la pena.

Brillar,... por tí en tu plenitud y no por tu ausencia, por tu fuerza y no por tu debilidad, por tu orgullo y entereza y no por tus fallos y tus dudas. Crecer, el fin último... Cerrar los ojos y ver lo que hay más allá.




Ilustración de Benjamin Lacombe
Disipar la niebla... Todo lo innecesario, nuestras propia crueldad por y para nosotros mismos. El cristal nublado que nos impide ver lo importante, lo bueno,...
La política corrupta, las injusticias, las catástrofes, las matanzas, la hipocresía, las mentiras y engaños, la voz acallada por la sociedad, ...Nubes de humo que nos impiden ser felices.
Y lejos de hacer caso omiso a la realidad e intentar cambiarla, hay que saber cómo cambiarla.

Para cambiar el resto, primero hemos de cambiarnos a nosotros mismo, crecer, madurar, aprender,...
¿Eliminar nuestra locura o desatarla?


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